Jesús Moncho Pascual

Viaje con nosotros

Sí, viaje con nosotros. A un paraíso sin fin. O como quieran anunciárselo los representantes o las agencias turísticas. Papel cuché, agua que se desliza en chorros de luz, cabañas exóticas, rascacielos eternos, atardeceres, lagartos de mil colores… La cuestión estriba en que quizá sea real la posibilidad de que exista, no un paraíso, pero sí un lugar que, por lejano, nos colme de satisfacción, puede que de asombro y placer. ¿Por qué no probar? ¿Por qué no intentarlo? La ilusión es un componente que forma parte de nuestro ser. Aunque la ilusión sólo sea una representación de la imaginación, un adelanto del futuro que ya parece que nos resistimos a dejar, como si un capítulo más de nuestras vidas fuera ya (en realidad, el término ilusión significa engaño, juego). La esperanza, si no el ansia, quizá vengan a darnos el último empujón, y contribuyan a visualizar, a materializar, a cumplir, tal opción. Viajar. Sí. Viajar… Salir. Escapar. Llegar. Todo con sabor a nuevo, lejos de la rutina, creyéndonos aventureros, en pos de algo bueno que seguramente nos merecemos. Ya sentimos el cosquilleo del movimiento anhelado. Quizá nos agenciemos bermudas nuevos o cámara digital, que ya tocaba. Una vez pagado el billete (el “paquete” dicen los profesionales del sector), usted o yo, Pepe o Matías, Josefa o Laura, nos convertimos automáticamente en itinerantes. Usted es un itinerante. Está de camino. Va, sube, baja, se sienta, se levanta, se agacha, acelera, descansa, se repone… La vida del turista es dura. Sí. La vida del turista es ajetreada. Los pies, el espinazo… Las pastillas y a ver qué cosa comemos… La vida del turista es diferente. Bueno, ya queda poco. Ya volvemos a casa. Acertaremos con los regalos; no sé, veremos. De vuelta ya. Se agradece. Ya tengo ganas. Como casa no hay nada. Y… … hasta el año que viene.

Jesús Moncho

Publicat el 23 juny 2010

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