Jesús Moncho Pascual

MIEDO A LA DEMOCRACIA

   La prensa nos trae noticias del referéndum en Irlanda sobre la supresión de su Senado, por su inutilidad. Nada que objetar. El hecho nos lleva a dirigir la mirada sobre nosotros mismos. ¿Nos sirve de algo el Senado?, ¿nos sirven las Diputaciones? Y más en estos tiempos de zozobra económica. El Senado actualmente no tiene ninguna función útil; las Diputaciones son una rémora de la antigua organización territorial provincial, superada ahora por la autonómica, por tanto son una administración duplicada y obsoleta, que nos cuesta unos 22.000 millones de euros al año. Los políticos no se atreven a suprimir estas instituciones. Les sirven más a ellos, como refugio de elefantes o centros satélites de poder, que a los ciudadanos. Es la política para políticos, en vez de la política para los ciudadanos, que se expresa en ejercicios democráticos y directos. La expresión suprema es el referéndum o consulta.

   Para ellos, para los políticos, parece que el constante recuerdo al obligado cumplimiento de la Ley es lo que prevalece, es lo que hay. Nada cambia. Nada se toca. La soberanía popular es interpretada como sometimiento a la Ley, y no como ejercicio permanente de una capacidad o competencia ciudadana, capaz de modificar la propia Ley. El ejercicio de referéndum da y daría vida a un entramado político-social ajado y vetusto. Pero, precisamente eso es lo que temen los políticos. Es el miedo a la democracia. Es el pavor a que se les despoje de sus prerrogativas y competencias en exclusiva. Por lo que ellos mismos despojan al ciudadano. Lo despojan de su soberanía y actividad democrática, para dejarlo en un  simple “delegador” cada cuatro años. Cuatro años en los que te pueden congelar el sueldo, absolver a Paco Camps, desimputar a la Infanta, proponer el Corredor Central en vez del Corredor Mediterráneo, o…

Jesús Moncho

Publicat el 5 octubre 2013

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