Jesús Moncho Pascual

Listillos antinacionalistas

   Es recurrente contemplar a las minorías, o al diferente, como algo irregular, sobre todo si se empeña el diferente en hacer valer su singularidad ante lo mayoritario, que aparece como lo normal, como si los mayoritarios no partieran de ninguna adscripción nacional,cultural, lingüística,… defectos todos estos siempre imputados al otro, tildado de nacionalista, localista, privilegiado… No se quiere reconocer que todo “antinacionalismo” es, a su vez, la expresión de otro nacionalismo anterior o prevalente. Y en el sector prevalente casi todos coinciden, sean del color político que sean. Como José Bono, que dice, respecto a las balanzas fiscales con el objetivo de desacreditar su resultado y significado, que no son los territorios (las hectáreas) las que cotizan a Hacienda, olvidándose que son precisamente las hectáreas las que se llevan el reparto final de la tarta (entre ellas su Autonomía) por encima de la población, que es quien debería de recibir el reparto equitativo y proporcional, teniendo así una deficitaria financiación pública tanto la Comunidad Valenciana como Cataluña.

Por si fuera poco, vendrán otros y dirán que la teoría de las balanzas fiscales “es algo predemocrático, no son posiciones progresistas” (Alfonso Guerra dixit). ¡Qué fácil es etiquetar! Los buenos somos nosotros siempre (los mayoritarios y prevalentes). El otro no es progresista. Así de sencillo. Y resulta que viene el presidente estatal de una de las asociaciones de guardias jurados y nos dice que en los últimos tiempos han tenido dificultades para igualar la oferta (de guardias) a la demanda, centrada sobre todo en Barcelona, Madrid, Bilbao, València, porque no ha habido movilidad de trabajadores para buscar trabajo allí donde había demanda ya que en sus sitios de origen tenían excesiva protección social (las peonadas, por ejemplo) por lo que no querían salir de su sitio de residencia. Concluye el presidente de los guardias jurados que “así no hay progreso”. Eso también lo decimos muchos más… Si se estrangula la financiación de una zona creadora de riqueza y progreso, se estrangula al mismo tiempo el progreso y la riqueza de todo el conjunto (España) que gira alrededor de estas zonas motor.

¿Cuál sería la posición adecuada en lo tocante a las balanzas? Eso lo debe dictar la experiencia real, democrática y contrastada, de los países del entorno al cual pertenecemos. En Alemania ningún territorio lander contribuye al fondo común por encima del 5% de su PIB (Catalunya contribuye con el 9%, y aún así se le ha venido tachando de insolidaria). En Gran Bretaña, la diferencia de renta entre las zonas o regiones varía entre 1 y 5 veces mayor o menor. En España la diferencia entre las zonas de mayor y menor renta se sitúa ente 1 y 2 veces mayor o menor. Mientras el nivel de diferencia en unos sitios de Gran Bretaña es de cinco veces, en España sólo una. La solidaridad, cuando sobrepasa un límite, se convierte en privilegio para el receptor. Y esto último sí que no suena a progresista.

Jesús Moncho

Publicat el 25 setembre 2012

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