Jesús Moncho Pascual

LA ESTRATEGIA DEL MIEDO…, DEL ODIO

A nadie le interesa ser el objeto de la indignación, sea poca o mucha. No comporta buenos dividendos. El desgaste sufrido es progresivo, en la medida que uno sigue permaneciendo en el centro de la diana y del descontento. ¿De qué estamos hablando? Las encuestas nos avanzan la caída electoral del PP en València. No es simplemente cosa de augurios o predicciones, sino la voluntad expresa de los ciudadanos, decepcionados quizá ante la ineficacia gestora del PP (bancarrota de las arcas de la Generalitat), cansados de la mentira y el engaño permanente (Terra Mítica y La Ciudad de la Luz son las grandes fábricas de empleo del S. XXI: Paco Camps; no subiremos impuestos, no tocaremos Sanidad ni Educación ni las Pensiones…: Mariano Rajoy), llenos de asombro ante la corrupción que no cesa (caso Correa, caso Brugal, Nóos, caso Camps, caso Rafael Blasco, caso Carlos Fabra, Emarsa, financiación irregular, sobresueldos…). ¿Qué nos ha sobrevenido? Una pérdida de confianza, ante la que cabe la resignación o… la indignación, el “ya está bien”.

Mejor apartarse de esa situación de ser el objeto del descontento, dejar de ser el centro de la diana de la indignación. Si es posible. El intento, además de maquiavélico, es necesario para el mantenimiento del PP en el poder, objetivo último y omnipresente. La estrategia es pasar de verdugo a víctima. Y de singular a plural. Soy, somos, la víctima. Sí, todos somos víctimas… del ataque, del despojo… El ataque a nuestra singularidad. El despojo de nuestra entidad, de nuestro peculiar ser y estar. Hay alguien que nos asalta.

La focalización sobre el supuesto causante de este despojo a nuestra identidad disipa o desplaza el centro de la diana. Hay que disparar contra ese salteador. Se reduce el número de miembros y se derogará la Llei de l’Acadèmia Valenciana de la Llengua para controlarla totalmente. El miedo que se expande ante el posible despojo se trastoca en odio. En esta ardua y triste tarea, quizá la verdadera causa de los males (la ineficacia, la corrupción, el centralismo, la deficiente financiación autonómica…) quede oscurecida, tapada. Fuego al pansalteador. “No mos reconvertiran”.

Jesús Moncho

Publicat el 12 novembre 2013

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