Jesús Moncho Pascual

ESPERANDO QUE ARDA TODO

Sí, esperando que todo arda. Como un monumento de Fallas. Una Parlamento incapaz de sacar iniciativas legales (sólo una Ley Orgánica, y a instancias del Senado), con bloqueo de las iniciativas legislativas emprendidas por los partidos de oposición. ¿Dónde está el Gobierno real, efectivo? Con una crisis de encaje territorial permanentemente abierta (Catalunya), cuya gestión destapa los reales problemas de nuestro Estado (desde competencias, fiscalidad, financiación…, a libertad de reunión, pensamiento, expresión…). ¿Qué nos está pasando?

Ante los numerosos problemas, que requieren actuación para la resolución de los mismos, nos encontramos con la inacción. ¿Es la Constitución? Si fuera así, habrá que adaptarla, reformarla. Pero, miren, de la Constitución sólo se ha encontrado la salida de la represión, el artículo 155: y muerto el perro, se acabó la rabia. Forma de pensar únicamente para actitudes rígidas, intolerantes, fósiles. Quizá porque existan motivaciones parciales, interesadas (algunas ya citadas anteriormente), que entorpezcan la armonización del conjunto. Mientras, Amnistía Internacional denuncia el retroceso de las libertades públicas en España. Twiteros y raperos, condenados a cárcel. Incluso, una entidad privada o parapública practica (¿por miedo?, ¿por amenaza?) la censura, como es la feria de arte Arco. ¿Qué nos ocurre?

Los jueces (Consejo del Poder Judicial, Altos Tribunales, Fiscales) resulta que son nombrados por el poder político, con lo que irremediablemente la Justicia queda mediatizada por el Poder. ¿Hay explicación para que, por el mismo motivo, la Pantoja vaya a la cárcel y la Infanta no?, ¿o que el exministro Barrionuevo, condenado por la violencia de Estado de los GAL, haya pasado menos días en la cárcel que los no violentos ni condenados Junqueras o Jordi Sánchez? Urge acometer cambios e innovaciones en la Justicia española.

Pero estos cambios han de ser llevados a cabo por los políticos, actualmente en el poder (PP), reticentes a tales reformas que les restarían preeminencia. ¿Cómo van a cambiar la Ley electoral, que premia las hectáreas y no la población, cosa que les beneficia? ¿Cómo van a cambiar la función del Senado (actualmente de freno) si ellos lo dominan como consecuencia de la misma Ley electoral? ¿Cómo van a cambiar la Ley Mordaza, si la misma refuerza su poder en contra de derechos de la ciudadanía? ¿Cómo van a cambiar la Ley de Reforma Laboral, si refuerza el poder de sus aliados económicos, algunos de los cuales después financiarán subrepticiamente tales políticas y tales políticos?…

Y aquí entra la clave del asunto. Si la correlación de fuerzas tradicionalmente se ha establecido entre izquierdas y derechas, o conservadores e innovadores, resulta que actualmente un significado partido del bando innovador, el PSOE, refuerza y apoya la aplicación del 155, no aclara la financiación de las Comunidades Autónomas, consiente el impás actual de no tocar nada (en seis meses se acometería la reforma de la Constitución, pactó Sánchez con Rajoy)… En definitiva, no sostiene ni persiste en la moción de censura a Rajoy para acabar con (o reformar) el ordenamiento jurídico antiderechos ciudadanos.

Como no hay actuación política para la resolución de los problemas, por parte de la derecha e, incomprensiblemente, del PSOE, parece que estemos esperando que arda todo!

Jesús Moncho

 

Publicat el 3 març 2018

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