Jesús Moncho Pascual

Diga “Unboxing Franco”

El bar-restaurante “Casa Amparín” amaneció un día con el cartel renovado: “Tasty House”. Al ser preguntados los dueños, arguyeron que seResultat d'imatges per a "unboxing franco" ponían al ritmo de los tiempos, que ellos habían estado debatiendo si se decantaban por el nombre “La Casa del Gourmet”, expresión mixta, pero que finalmente se decidieron por una denominación total, que les pusiera ya en el camino de la competitividad y mercantilización modernas, definitivas. “Tasty House”. Nada que objetar. Es su decisión. ¿Es su decisión? Parece que ellos mismos lo confiesan: forzados por las exigencias del día a día.

Un día a día en que nos tropezamos con los Black FridayHalloweenlow costoutletcateringbrain-washpen-drivehackerpasswordsoftwarebullyingrunningplay offmatchgaycool… Inacabable lista de anglicismos, que nos vienen a visitar, queriendo o no. Nos levantamos cada día sin saber ni esperar con qué nos vamos a tropezar. Por ejemplo con el caso del “Unboxing Franco”, que lleva tiempo ya como tema nacional. ¿Unboxing Franco?… Sí, ¿por qué no?, dirán algunos. Son caminos ya explorados, tal como, en vez de usar la sugerente y expresiva palabra “entrenador” o “preparador”, se toma “coach”, porque quizá parezca más cautivadora todavía, aunque de primeras no consigamos entender su alcance. O sea, a la galopante mercantilización de nuestros días, hemos de sumar lo atractivo. Así, “Unboxing Franco” parece que queda muy bien como titular de una revista igualmente in y cool. Y de esta manera, iniciado el uso, pronto prenderá, se extenderá, porque, ¡claro!, ¿a quién no le gusta ser o estar incool o guay?

De entrada, no se trata de luchar contra todas estas nuevas expresiones o contra estas nuevas actitudes. Por el contrario, se trataría más bien de competir, elevando nuestro grado y exigencia de conocimiento y uso de nuestras lenguas, para ponernos al nivel de esos idiomas, sin tener necesidad de usar sus expresiones, ni mucho menos someternos o identificarnos con sus usos y modos. Porque algunos podrían tildar dicho asunto de colonización o invasión.

Unboxing Franco es el tema que se ha propuesto el Gobierno o, dicho de tal guisa, la revista en cuestión, cuando, paradojas del destino, fue el mismo Franco quien ya en 1940, con el Decreto de 20 de diciembre, determinaba “proceder al cambio de denominación de clubs, sociedades y entidades de todo índole en cuyo nombre figuren palabras extranjeras”. ¡Dios mío!

Lo dicho. Sin ser franquistas, es decir, sin ánimo inquisitorial o persecutorio, miremos el lado atractivo y de nivel de nuestros buenos idiomas (castellano, gallego, euskera, catalán) para, simplemente, poder usarlos.

Jesús Moncho

Publicat el 24 octubre 2019

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